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A 102 kilómetros de Morelia
La segunda ciudad más importante
del estado de Michoacán, se ubica a 52 kilómetros
de Pátzcuaro y a 102 de Morelia. Una ruta directa
es la autopista Morelia-Pátzcuaro-Uruapan, aunque
también se puede llegar por la carretera federal
No. 14 pasando por Tingambato.
Otra
alternativa es viajar por la carretera federal No. 15, tomando
la desviación a la altura de Carapan y pasando los
poblados de Cherán, Aranza, Paracho y Capacuaro.
Antes
de llegar a Capacuaro está la desviación que
conduce al poblado de Angahuan y al Volcán Paricutín,
que hizo erupción el 20 de febrero de 1943, así
como los vestigios del Templo de San Juan Parangaricutiro
que junto con el poblado quedó cubierto por la lava.
A unos cuantos minutos se encuentra Zacán.
Una
interpretación muy aceptable, afirma que el nombre
de Uruapan proviene del vocablo Purépecha Uruapani
que significa “el florecer y fructificar de una planta
al mismo tiempo”, lo cual se ha traducido como “lugar
donde todo florece”. Por ello se le ha calificado
como “El vergel de Michoacán” o “Capital
mundial del aguacate” y cuando alcanzó el rango
de ciudad en 1858 se le llamó “Uruapan del
Progreso”. Sin embargo, el título más
merecido es el de “la verdadera cuna del maque”,
por la producción de bateas, jícaras, máscaras,
cajas y otros objetos de madera, artísticamente decorados
con esta técnica que se remonta a la época
precolombina y consiste en recubrir cada pieza con una mezcla
de aceites de origen vegetal y animal con minerales pulverizados
que al secar deja una superficie dura y lustrosa, sobre
la cual dibujan los motivos decorativos, resacándolos
para embutir el mismo compuesto de la base pero de diferentes
colores según se requiera. Los diseños logrados
revelan la singular maestría y sensibilidad artística
de los artesanos de los barrios uruapenses.
La
zona de Uruapan tuvo asentamientos prehispánicos.
A la llegada de los españoles siguió la evangelización
con frailes franciscanos destacando Fray Juan de San Miguel
por su labor evangelizadora, de congregación de pueblos
de esta región, su trabajo urbanístico y de
creación de los barrios de Uruapan, se le considera
como fundador de la ciudad en 1534.
Entre
sus múltiples atractivos, Uruapan cuenta con magníficos
monumentos históricos como la parroquia franciscana
que conserva parte de los muros del siglo XVI y en la parte
posterior una portada plateresca que originalmente estuvo
en la fachada principal, digna de admirarse; la Huatápera
y las capillas de los barrios de la Magdalena, San Francisco
(mejor conocido como San Francisquito), San Juan Bautista,
San Pedro, San Miguel y Santiago. En distintos puntos de
la ciudad se encuentran obras de importantes michoacanos
como las pinturas de Alfredo Zalce en el Hospital Civil,
en la Escuela Eréndira de Caltzontzin y el mural
de Manuel Pérez Coronado en el Parque Nacional.
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